jueves, 23 de noviembre de 2017

Reafirmando mi pasión

Una vez más resulté ganadora del primer lugar en el Concurso de Narrativa Erótica Karma Sensual en su décima tercera edición. Es el quinto premio en mis casi diez años escribiendo relatos eróticos solo porque me da placer hacerlo. Mi intención nunca ha sido ganar premios ni medirme con otros escritores, pero este reconocimiento llega en un momento en el que mi pluma está particularmente seca, por lo que tiene para mí un significado muy especial.
Por otra parte, es la tercera vez que participo y soy seleccionada entre los ganadores de este concurso (primer lugar en la tercera edición, segundo lugar en la octava edición), pero es la primera vez que puedo asistir a la premiación, ya que este concurso, si bien es internacional, se organiza en Argentina y yo vivía en Venezuela.
Tal vez este premio le dé una nueva “inyección de tinta” a mi pluma y este blog comience a nutrirse de nuevo con más historias para compartir.
Por lo pronto, comparto con mis lectores el cuento premiado, uno que ya está publicado en este blog, pero que edité especialmente para el concurso.
¡Todos los comentarios serán más que bienvenidos!

UN MASAJE CON NINA SIMONE

Ganador del Primer Lugar en el Concurso de Narrativa Erótica Karma Sensual 13.


Me había mandado un Whatsapp que decía: “8 pm en la 305 de mi hotel de siempre. Te quitaré la ropa y el cansancio de toda la semana”. Y allí estaba yo, obediente como siempre, a las 8:03, golpeando la puerta y temblando por dentro, mezcla de nervios y de un deseo irrefrenable.
Abrió la puerta y sonreímos los dos. Él vestía la gruesa bata de paño típica de un “cinco estrellas”; su rizado cabello negro azabache estaba dividido en finos mechones que terminaban en diminutas gotas de agua que resbalaban como en un tobogán y caían en el cuello afelpado.
Me sentí ridícula con tanto maquillaje, joyas y tacos altos, ante él, casi desnudo y sin más accesorios que su olor a limpio. Sin dudas, él lucía mucho más hermoso que yo, que había pasado horas intentando parecerme a cualquier cosa menos a mí misma.
Me tomó de la cintura y me atrajo hacia él con un beso interminable. No sabía cómo actuar. No quería parecer una “profesional” en estas lides, pero tampoco una mojigata. Me senté en el sillón lleno de almohadones, mientras él conectaba su Ipod a unos pequeños parlantes portátiles y hacía sonar a Nina Simone… nada más apropiado… Fish in the sea you know how I feel… River running free you know how I feel.
Descorchó un “Blanc de Noir” Brut Nature… color de almíbar de durazno, pero astringente en la lengua y chispeante en la garganta… Bebimos el primer sorbo mientras Nina hablaba por mí… It's a new dawn, it's a new day, it's a new life for me. Ohh… And I'm feeling good.
Hablé de mi vida desde la última vez que nos habíamos visto. Hablaba de más. Él me miraba fijamente; le hipnotizaba verme gesticular, la forma en que se movían mis labios al pronunciar las vocales redondas, el pliegue de mis comisuras al sonreír… a mí me fascinaban sus ojos brillantes posados en mis labios como una mariposa en busca de néctar sobre una flor.
Has tenido una semana complicada”, me dijo, al tiempo que se paraba y caminaba por detrás del sillón para tomarme del cuello con ambas manos y comenzar a acariciarlo suavemente. “Permíteme relajarte”, continuó, mientras las yemas de sus diez dedos escudriñaban por dentro de mi melena y me la desordenaban totalmente. ¡Al diablo la peluquería!
Yo sólo pude soltar un gemido parecido a un sí… porque tan solo con ese toque mágico de sus dedos en mi cabeza, yo ya no podía articular palabra. Mis ojos se habían cerrado dejando en evidencia lo poseída que ya estaba por la voluntad de aquel hombre.
Sin dejar de acariciarme, dio la vuelta al sillón y se colocó frente a mí, digitando ahora sobre mi cara, bordeando mis ojos, presionando suavemente mis globos oculares, pellizcando los lóbulos de mis orejas, rozando mis labios, casi sin tocarlos; haciendo la presión justa y necesaria en cada parte de mi rostro para sentir mensajes diferentes que producían una sola respuesta en mí: entrega total y unas ganas irrefrenables de avanzar.
Me ayudó a incorporarme. Casi sin darme cuenta, se habían ido la timidez y la angustia por parecer una buena-chica-no-tan-buena… Camino hacia el dormitorio también fueron quedando los zapatos charolados, las pulseras tintineantes y la blusa de seda en una estela, como la Hansel y Gretel, a lo largo de toda la suite. Bebí un sorbo más, al tiempo que los hermanitos perdidos en el bosque seguían dejando su rastro de ropa por toda la habitación. La oscura voz de Nina Simone seguía alumbrando el sendero que ya habíamos comenzado a transitar.
Desnuda y entregada, me tiré boca abajo y de forma transversal en la cama súper King Size con doble pillow top y un edredón de plumas de ganso que me hizo sentir como si caía, literalmente, sobre una nube blanca y espumosa. Mi cuerpo se hundió y quedé allí, atravesada en la cama y dispuesta a lo que viniera. ¡Qué importaban a esas alturas el peinado, el maquillaje, la pose! Allí, mi único atavío era el perfume que horas antes me había colocado en las muñecas, detrás de las orejas y detrás de las rodillas, tal como me había enseñado mi hermana hace tantos años “porque es el lugar donde late el pulso y el aroma se potencia”. No sabía ella, y tampoco yo, que en ese momento el pulso me latía en todo el cuerpo y el costoso perfume francés había mutado a un almizcle espeso que se desparramó por toda la cama, llamando al sexo y al amor.
Boca abajo y con la cara hundida en la nube de plumas, era toda piel. No veía, no escuchaba más que a Nina que allá, desde el fondo de la habitación decía “I've got life, I've got my freedom. And I'm gonna keep it, and nobody's gonna take it away”. ¿Me lo decía Nina… o se lo decía yo?
Sus manos tibias me sorprendieron al posarse, llenas de aceite esencial de lavanda, sobre mis hombros… Lentamente, comenzaron a resbalar a lo largo de mi espalda en movimientos que variaban de lineales a circulares, modulando la presión: fuerte sobre mi columna vertebral, más suave hacia los costados, casi imperceptible cuando llegaban a mis caderas. Subían y bajaban a ritmo acompasado, abarcando con sus grandes palmas mis contundentes nalgas y abriendo, distraídamente, ambas mitades como quien quiere cortar un melón para sorber toda su dulzura de miel.
Paró unos segundos, dio la vuelta hasta el otro lado del colchón y retomó su labor desde los pies. Deteniéndose en cada dedo, en cada pliegue entre ellos, presionando el arco de cada pie, los talones, caracoleando sobre los gemelos, presionando fuertemente la parte posterior de mis muslos, resbalando con todos sus antebrazos hasta llegar, otra vez como sin darse cuenta, a chocar son sus puños cerrados contra la contundencia de mis nalgas.
Pidió permiso para abrir mis piernas en un ángulo que le permitiera colocarse de rodillas entre ellas. Desde allí, el sensual alcance del masaje iba desde la mitad de mis muslos, que agarraba con las manos abiertas, hacia arriba. Lentamente pero con ahínco, subía milímetro a milímetro y sus dedos pulgares entraban sin timidez entre mis nalgas, abriéndose cada vez más paso, quedándose cada vez más tiempo, llegando cada vez más hondo.

Hasta Nina Simone dejó de cantar para acercarse a observar aquella maravilla. Una mujer de espaldas, abandonada a la voluntad de un hombre de rodillas, con sus manos juntas como para rezar un credo cristiano, pero balanceándose hacia adelante y hacia atrás como un judío leyendo su Torá. En definitiva, un solo acto de fe. La expiación de todos los pecados, la lectura de mil salmos en susurros, quejidos y el sonido viscoso de los dedos entrando y saliendo de todas las hendiduras que iban encontrando a lo largo de su oración. Un AMÉN de orgasmos se ahogó en mis poros embebidos de sudor, almizcle y aceite de lavanda y entre los pringados dedos de mi amante que, sin darme tregua, me pidió darme vuelta para continuar. La noche apenas comenzaba…

Enlaces a canciones de Nina Simone: 
https://youtu.be/OfJRX-8SXOs
https://youtu.be/L5jI9I03q8E

2 comentarios:

NANCY TESTA dijo...

Qué placer cuando un relato te marca tan bien el ritmo de lectura. No solo el contenido es sensual, sino la forma en que se deja leer (y eso no es nada fácil de lograr). Te deseo lo mejor en esta nueva inyección de tinta!!

Eroti-k-Mente dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Nancy! Espero que sea buena tinta :)