sábado, 28 de febrero de 2015

¡BUENAS NUEVAS!

Al parecer no estuve sola en mi pensamiento. Es de sabios rectificar y Blogger ha rectificado.
Insisto: hay que atacar la prostitución, la trata, la pedofilia a toda costa, y si alguien tiene las herramientas y la capacidad política y financiera para hacerlo es una mega empresa como Google. Pero hay formas y formas para hacer eso. No podíamos pagar todos.
Por lo visto, tendré erotikmente para rato y como siempre. ¡Estas son muy buenas noticias!

http://cadenaser.com/ser/2015/02/27/ciencia/1425056747_819472.html

lunes, 23 de febrero de 2015

Llegó la Inquisición a la web



Esta mañana encontré en mi bandeja de “No deseados” (nunca mejor dicho) un correo en el que Blogger me informaba que cambiará su política de contenidos para adultos y que “es posible que ya no pueda compartir públicamente imágenes o videos sexualmente explícitos que muestren representaciones gráficas de desnudos”.
Más adelante me aclaran (oh, ¡qué alivio!) que “seguirán aceptando los desnudos en cont
extos artísticos, educativos, documentales o científicos, o cuando represente otra ventaja notable para el público” y, en ese caso, no retirarán esos contenidos.
 
La verdad, no sé en qué categoría encuadrarán a mi blog, ni quién determinará si representa o no una ventaja notable para mi público. En todo caso, mi cabeza no puede dejar de pensar en tópicos de vital importancia, más allá de la posibilidad cierta de que puedan bloquear mi espacio. 
 
Puedo entender que Blogger, la plataforma más importante del mundo de bitácoras independientes quiera hacer algo para frenar –entiendo que ese sería el objetivo de todo esto- la avalancha de sitios mal llamados “para adultos” en los que paradójicamente lo que prolifera es contenido de mal gusto y mamparas que protegen negocios de prostitución, trata de personas, pedofilia y otras monstruosidades. Lo que no puede aceptar mi cabeza es que porque en una de estas bitácoras aparezca un desnudo, esto la haga ya susceptible a ser bloqueada. Siendo millones los blogs activos en la actualidad, dudo mucho que exista un batallón de censores que analicen concienzudamente la naturaleza de cada contenido para subir o bajar su pulgar. Asumo entonces que esto se hará, como todo dentro de las insondables entrañas de la web, a través de robots que apuntarán sus índices acusadores hacia cualquier pezón, vulva o pene “mal ubicado” que encuentren a su paso.
En los tiempos de la libertad y la democracia de los contenidos, del libre acceso a las fuentes y el intercambio desinteresado de información por la información misma (¡razón de ser del nacimiento y supervivencia de los blogs!) sus principales promotores y responsables ahora se convierten en inquisidores y verdugos “ad hoc”…
Muy pocas son las imágenes propias u originales en mi blog, pero debo aclarar que he invertido muchas horas tratando de encontrar en la web aquéllas que mejor representen o ilustren el contenido de mis relatos. Que las bloqueen sería, además de una lamentable arbitrariedad, un cercenamiento de mi derecho a compartir información libre y desinteresadamente, algo que no pueden alegar muchos otros sites, donde la comercialización de cada bit, hace a veces imposible la lectura de algún contenido.
Blogger me da la opción de poner mi blog como “Privado”, con lo cual, miles de personas alrededor del mundo dejarían de “toparse” con él como un grato hallazgo y estaría llegando únicamente a los seguidores habituales o a aquéllos que yo pueda conocer y le dé acceso previo. Involución, retorno al oscurantismo, cruzadas, cacería de brujas… Estar desnudo es feo, es malo, y el Gran Dios Blogger castigará sin piedad el libre albedrío de cada individuo que ose mostrar o admirar la pureza y sublimidad del cuerpo humano.
Desde mis primeros posts aclaré siempre la diferencia que para mí existe entre Erotismo y pornografía (mayúsculas y minúsculas intencionales), una línea que a veces se torna muy delgada y difusa, pero que creo no haber cruzado jamás desde 2008 cuando toda esta aventura de “Erotikmente” comenzó. Por eso el lema del sitio siempre fue y será “Erotismo inteligente, inteligencia erótica”. Aquí los babosos pajizos no encuentran lo que buscan; la idea siempre ha sido estimular las neuronas, no (o al menos no únicamente) los vasos sanguíneos. Si Dios Blogger y su ejército de robots guardianes no logran ver la diferencia, es muy posible que “Erotikmente” tenga que mutar, jamás morir.

El “dead line” es el 23 de marzo. A partir de entonces veremos si pasé la prueba de la Santa Inquisición o si tendré que ilustrar mi producción con fotografías de Martin Lutero, Benedicto XVI o la Madre Teresa… apropiadísimo, no creen? Altamente estimulante! 

lunes, 2 de febrero de 2015

Mi Vecina


Conocí a mi vecina del piso de arriba hace unos cuantos meses cuando, totalmente fuera de sí, golpeaba con un palo de escoba desde su balcón al balcón de arriba y vociferaba como una enajenada. Yo me asomé para ver qué pasaba y, con un poco de vergüenza ajena, volví a entrar rápidamente. Ella vio cuando me asomé y (con vergüenza propia) bajó hasta mi puerta y tocó el timbre, un poco para excusarse por la descabellada acción cometida minutos antes, y un poco también buscando algún apoyo moral a su desesperación.

Al parecer, su vecino de arriba ponía música a un volumen muy alto; lo más desesperante de todo eran los efectos sonoros de los videojuegos hasta altas horas de la noche que no la dejaban descansar. Me preguntó si yo los escuchaba. Francamente no. Su piso amortiguaba el estruendo… Se lo comía ella solita.

Desde entonces nos reconocemos en el ascensor, nos saludamos, ella juguetea con mi perro, yo pregunto lacónicamente si la situación con su vecino mejoró y no mucho más. Mi vecina es una mujer de mediana edad, de buena contextura física, cabellos oscuros, mirada penetrante y voz aguda y chillona. Podría decir que es una mujer agradable, simpática y bonita sin superlativos. Asumí que vivía sola, pues todos los departamentos de este edificio son chicos y porque nunca la he visto acompañada. Pensaba además –un poco machista yo–que, de tener una pareja, debía ser ésta quien solucionara el impasse con el vecino.

Las quejas y los gritos cesaron por un tiempo. Pero desde hace algunas semanas, comencé a escucharla de nuevo. Otra vez vociferando con su tono agudo, otra vez enajenada, sacada, pero con algunas diferencias: mi vecina ya no grita en el balcón ni golpea nada con el palo de la escoba. 

Mi vecina ahora grita sobre su cama y el palo que la golpea ya no es el de una escoba sino el de un hincha de Boca Juniors al que sólo se le escucha la voz en dos oportunidades: cuando los “bosteros” hacen un gol y cuando se viene a mares dentro de ella.

Yo no puedo evitar imaginarla. Como la conozco puedo recrearla perfectamente. Su apartamento es exactamente igual al mío, por lo que ella hace el amor, literalmente, sobre mí. Sus gemidos y el chirriar de las patas de la cama que parecieran querer hacer una zanja en el piso, me dan todas las herramientas que necesito para unirme a ellos y lograr un orgasmo entre tres.

Me encanta sentir el momento exacto en el que él se vacía. Saber que en ese preciso instante se está descargando tantísima energía, la más primigenia y pura, la que mantiene al mundo dando vueltas. Una energía tan avasalladora que es capaz de lograr que las paredes de mi vagina –a todas luces, más gruesas que las de mi humilde morada– se contraiga a 4 metros de distancia.

Me alegra saber que mi vecina disfruta, tanto que ya no le importan los ruidos externos. Sus gritos lo absorben y su amargura se convierte en placer.

Pero sobre todo me gusta saber cuándo lo hace, qué horarios prefiere, cuál es el ritmo que la vuelve loca, cuánto duran sus orgasmos… una especie de “voyeurismo auditivo” mucho más potente que cualquier imagen en alta definición.


Con los gemidos finales limpio mis dedos y sonrío al pensar qué barata sale mi diversión. 

¡Hasta la próxima, vecina!