jueves, 23 de enero de 2014

Cuando envejezca...


Cuando esté vieja y ya nadie me mire, entornaré los ojos y recordaré tu amor, ése que te salía a borbotones, que no parecía tener fin, ni principio, ni mitad.
Mis ojos se rayarán de arrugas cuando pícaros sonrían evocando la furia, el descontrol, el desparpajo de aquellos días que no contábamos por horas, sino por orgasmos.
Cuando envejezca y esté cansada, me vigorizará la imagen de mis cabalgatas frenéticas a orillas de una playa sin fin, el dolor en mis muslos intentando dominar a la fiera, el ardor de mi vulva ante tanta fruición.
Cuando me ponga más vieja y mis sentidos se apaguen, degustará mi lengua el chocolate amargo, la acidez lechosa; revivirán mis labios el temblor de tus brazos y volverá a mis pupilas tu retrato en el último fragor.
Cuando me vuelva una vieja achacosa y demente, recordaré que fui más loca en tus brazos y que calmaste mis delirios con recetas de amor.
Cuando esté vieja y me sienta sin fuerzas, volveré a la vida al comprobar que alguna vez unimos la noche y el día, y el día y la noche con puro placer.
Cuando me haga vieja y me sienta perdida, no olvidaré la brújula mágica de tus dedos diestros, capaces de convertir en lagos extensos desiertos y encontrar la aguja al fondo del pajar.
Cuando los años me arropen y olvide las cosas, tararearé la música de nuestra banda sonora, repetiré los versos de Becquer, colorearé de nuevo cada atardecer.
Y cuando sienta frío tu dragón exhalará su aliento y cuando tenga miedo tus brazos me protegerán. Me acostaré en tu recuerdo, sonreiré agradecida, cerraré los ojos y esperaré tranquila hasta verte volver.

1 comentario:

Erotismo dijo...

Será una vejez tan sensual o más que tu juventud... SEGURO!