miércoles, 19 de diciembre de 2012

Encuentro de ex alumnas



La clase del 97 del Colegio de las Esclavas de María del Perpetuo Socorro decidió aprovechar los avances tecnológicos y las redes sociales para contactarse entre sí y organizar un reencuentro, como celebración de los 15 años de haber culminado el Bachillerato, para muchos, la época más feliz de cualquier ser humano.

De 45 niñas que fuimos en su momento, logramos contactar a 32 y de ésas, 25 vivían aún en la ciudad o sus alrededores. Convocamos entonces el encuentro, en un populoso y tradicional restaurante del centro donde se han servido durante décadas las mejores carnes de la capital. Un interminable salón de mesas repletas de comensales a toda hora, flanqueadas por humeantes parrilleras portátiles que desprendían el delicioso aroma de la grasa derretida sobre el carbón.

A la hora pautada el encuentro parecía estar destinado al fracaso, pero lentamente fueron llegando “las niñas” que ya no lo eran tanto, pero que seguían siendo las mismas de siempre. Sus principales características seguían intactas: la chistosa, la presumida, la tímida, la rebelde… A los diez minutos todas estábamos hablando como si teníamos 15 minutos sin vernos, y no 15 años.

Fue curioso ver cómo, casi de forma espontánea, fueron haciéndose sub grupos idénticos a los que teníamos cuando adolescentes y comprendí que nunca esa selección había sido azarosa, sino completamente natural y obediente tan sólo a la similitud de caracteres e intereses.

De esa forma terminamos en un rincón de la larga mesa las mismas chicas de antaño: Alba, Blanca, Clara, Diana y yo, Nieves. Nos autodenominamos siempre como “Las Claritas” porque paradójicamente nuestros nombres denotaban luz, aunque en realidad, nuestros nombres no nos definían muy bien, no sólo porque no éramos precisamente rubias, sino porque, por ejemplo, Alba siempre llegaba tarde a clase, Clara era la peor explicándose y yo odiaba el invierno.

Pero allí estábamos “Las Claritas” después de 15 años, riéndonos de nuestros recuerdos y actualizando los chismes. Una casada, la otra divorciada, otra madre soltera de gemelos, yo viuda prematura y Blanca, la eterna soltera. En realidad, no nos sorprendía; Blanca siempre fue muy tímida y callada, nunca le conocimos pretendiente y algunas veces, hasta llegamos a pensar que era lesbiana por su modo hosco y para nada coqueto, que compensaba con una inteligencia superlativa y un don de gente como pocos.

Los temas no se agotaban jamás. El resto de las ex compañeras fueron despidiéndose una a una y nosotras cinco seguíamos dándole a la “sin hueso”. Pasamos del café de la sobremesa al té de la tarde y al aperitivo de la cena, sintiéndonos de nuevo adolescentes.

Ya con las luces del restaurante encendidas y los meseros vistiendo las mesas para la nueva tanda de clientes, llegó el infaltable tema entre mujeres: los hombres y el sexo. No extrañó para nada que las casadas lo abordaran con desinterés y resignación, las divorciadas con resentimiento y las solteras, entre las que me incluyo, con entusiasmo y picardía.

Tópicos como el tamaño del pene, la frecuencia en el sexo, el uso de juguetitos y otras perversidades fueron tan típicos que parecíamos sacadas de una escena de “Sex and the City”. ¿Qué le vamos a hacer? ¡Así de predecibles podemos llegar a ser las mujeres entre mujeres!

Los minutos siguieron pasando; del Campari pasamos al whisky y “alguito para picar” y de un tópico libidinoso a otro aún más subido de tono.

Es un hecho, comprobado científicamente, que mientras más sexo tienes, más sexo encuentras”, dijo Clara con su ya famosa actitud circunspecta, y prosiguió la explicación: “no necesariamente tener sexo con un hombre, el sólo hecho de excitarte hace que tu cuerpo libere feromonas, y ese es el perfume más atrayente para los hombres, que en definitiva, no son otra cosa que machos en la búsqueda de una hembra en celo”, sentenció.

Tal vez sea cierto”, dijo Alba en tono desolado, “yo tengo como 10 meses que no me acerco ni por accidente a una pija y la verdad es que ni el conserje del edificio voltea a mirarme cuando lo saludo en la mañana”.

De inmediato Clara se sintió dueña de la conversación y continuó explicando sus teorías auto comprobadas: “Yo todos los viernes en la noche, luego de bañarme, en vez de perfumarme me hago una buena paja, me visto y salgo. Y debo confesar que nunca regreso sola a casa”, contó guiñándonos el ojo.
Ahora que lo pienso, creo que tienes razón, Clara”, dijo Alba entrecerrando los ojos. “Creo que a mí me ha pasado algo parecido: cuando estoy cachonda y me he masturbado o he estado con mi amante de turno, luego me llueven los hombres como si fuera un imán. Y cuando estoy sola, triste y de bajón, no se me acercan ni las moscas”.

Es así, créanme lo que les digo –concluyó Clara-. Yo lo adopté como práctica habitual y es infalible”.
No había pasado ni una hora de esta conversación, cuando el mesonero se acercó con una ronda de tragos y una nota que le entregó a Clara. La invitación venía del otro lado del salón, donde unos hombres ataviados de traje y corbata, tenían un after office muy entretenido. Cruzamos miradas y alzamos los vasos en señal de aceptación y agradecimiento. Por supuesto, sucedió lo predecible: A los 5 minutos, uno de los caballeros se acercó y luego de presentarse, arrastró una silla de la mesa contigua y se sentó ¿al lado de quién? Pues sí, al lado de Clara. En ese momento perdimos a nuestra amiga, porque no hubo más conversación que no fuera para el atractivo bussinessman.

Minutos más tarde, se acercó el segundo hombre y como un acto ensayado, hizo exactamente lo mismo que su predecesor y se sentó al lado de Alba. Diana, Nieves y yo nos mirábamos sorprendidas. Yo recordé lo que habíamos estado hablando y se me ocurrió interrumpir la entretenida conversación: “Clara, ¿te acuerdas el perfume aquel que usabas siempre antes de salir? ¿Aún lo usas?”

Por supuesto”, respondió, entendiendo el doble sentido de la pregunta. Y Alba la secundó de inmediato con un sonoro “!Yo también!”. Cómplices, todas reímos.

Tanto líquido ingerido comenzó a hinchar mi vejiga a límites incontrolables, así que me paré para ir al baño y de inmediato Blanca se ofreció a acompañarme. En ese momento realicé que el “líquido” había hecho otros estragos en mi humanidad. Blanca y yo caminamos el largo trecho que nos separaba del baño, agarradas la una de la otra para no trastabillar y hacer un papelón de borrachas en el lugar, otra vez lleno de gente y parrilleras humeantes.

El baño de damas estaba atestado. Todos los retretes ocupados y fila de féminas esperando. En la cola, apretando las rodillas para no mearme (¿por qué haremos ese gesto cuando tenemos ganas de orinar, como si el uréter estuviera en la rótula?), Blanca me preguntó:  “¿Tú crees que sea cierta esa teoría de Clara?”. Le contesté que me parecía lógica, pero que no creía que fuese tan infalible. Sin ir muy lejos, yo había estado con un hombre justo antes de llegar al restaurante, y sin embargo, allí estaba, tan sola como ella en la mesa, mientras que nuestras amigas ya tenían compañía.

La cola fue avanzando y cuando se desocupó el siguiente retrete, era tanta nuestra angurria que convinimos en entrar juntas para no esperar más. Lo que sucedió luego aún está borroso en mi mente, pero recuerdo que Blanca se bajó el pantalón y no pude evitar mirarla “allá abajo”. Creo que tampoco pude disimular mi sorpresa cuando vi, entre una vulva velluda, cómo se asomaba un pequeño pene, del tamaño de mi dedo anular. Blanca, sentada en el retrete, se abría los labios con ambas manos y me mostraba su secreto mejor guardado. Ahora entendía tantas cosas! Su hosquedad, su timidez, su masculinidad. ¡Blanca era HERMAFRODITA!

Las ganas de orinar desaparecieron en el acto. Supongo que todo se evaporó en el sudor que me invadió dentro de aquél minúsculo espacio en el que me encontraba con mi amiga de la infancia y con una total desconocida al mismo tiempo.

Blanca no dejaba de acariciar su pitito y mirarme, y yo no podía despegar la vista de aquello que se me antojaba extraño, pero hermoso y terriblemente provocador. Estaba paralizada, no sabía qué hacer, ni qué tanto esa ida conjunta al baño había sido producto de la casualidad. Entendí que no cuando Blanca tomó mi mano y la acercó para que yo la relevara en la tarea de masturbarla.

A dos dedos trémulos le siguieron los otros tres, y más atrás mis labios y mi lengua curiosa. Lo de Blanca bien podía ser un pene pequeño o un clítoris híper desarrollado, unos labios prominentes o unos discretos testículos. No sabía y no me atrevía a preguntar. Yo sólo exploraba y saboreaba sus jugos. Metía mis dedos en su vagina, suave, mullida y húmeda y chupaba con vehemencia ese apéndice erecto y tibio. ¡Era tener lo mejor de ambos mundos latiendo en un solo cuerpo!

Mi orgasmo fue brutal. Con la mente más que con el cuerpo. Con lo que hacía más que con lo que me hicieron, que por la incómoda posición, no alcanzó a más que unos besos y una buena fricción de tetas. Yo terminé con la barbilla chorreando y mis labios chasqueando sobre su vulva como la carne en las brasas, allá afuera.

Luego de limpiarnos, orinar (finalmente) y reencontrar la compostura, salimos del retrete. Lavado de manos y boca y salir con ese ademán de que “Aquí no ha pasado nada”, que lo que dice a gritos es “aquí pasó de todo”. Yo caminaba con excesiva rapidez y demasiado erguida. Blanca me seguía de cerca. A mitad de camino me tomó la mano y me susurró al oído: “¿Viste?, después de todo, creo que la teoría de Clara sí era cierta”.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Me gusta



Me gusta dormir contigo, pero más despertar y que sea la suavidad de tu piel mi primera caricia del día.
Me gusta retozar en tus brazos, adormitada pero consciente de tanta maravilla, perezosa pero más viva que nunca.
Me gusta levantarme vestida solo con la sonrisa que me provoca tu presencia y con el asombro -que no quiero perder nunca- de saberme tan afortunada.
Me gusta el dolor en mis piernas y la tibia humedad entre ellas, que me recuerda la refriega de la noche anterior y que quiera o no, me induce siempre a una nueva batalla.
Me gusta la sensación de saberme querida, pensada, deseada durante todo el día, esperando con ansias la llegada de otra noche de placer.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Ayer soñé que te besaba…


Ayer soñé que te besaba…
Era un sitio en penumbras, de buen clima
Temblabas un poco entre mis brazos
Desatando pasiones viejas contenidas
Fue cayendo al piso lo sobrante
Y la piel se hizo una entre gemidos
Descubrí brisas, vientos y huracanes
Susurros, palabras, cantos y gritos
Entré en tus ojos hasta adentro
Quedándome envuelto entre tus pétalos
Ayer soñé que te tocaba
Y se me gastó la piel entre tus ruidos
La cama no cabía en ese sitio
Y salió volando a gritos hasta el cielo
Todavía no regresa, canta y baila
Y tu piel sigue en la mía sana y salva
Desperté esa mañana como brisa
Liviano como pluma contra el viento
Esperando desde ya en ese momento
Que la noche desplegara con sus rezos
Otro sueño como ese en mis almohadas…

                                              Rafael Romero Cueva

domingo, 17 de junio de 2012

¡Feliz Día del Padre!



Un ardid comercial, sin duda.
Mientras todos llenaron los centros comerciales encontrando un hermoso regalo, y los restaurantes estallaban de gente almorzando y agasajando a padres, tíos y abuelos, yo me quedé en casa preparando el mejor regalo de todos.
Me metí en la tina muy caliente, casi humeando, con sales de lavanda y romero. Me depilé, me exfolié, me acicalé como para una gran fiesta. Como, de hecho, iba a serlo. Escogí mi humectante preferida y acaricié mi cuerpo en una previa de lo que sería luego la mejor de las caricias: el roce de su tibia piel con la mía.
Esa finísima capa de crema fue lo único que me vistió. Nada de sedas ni costosos maquillajes. Nada de salones de belleza ni incomprables regalos. Así, con el pelo chorreando agua aún tibia, abrí la puerta para recibirlo y celebrar, para rendirle tributo y honrarlo.
Sus ojos grandes y redondos, y su sonrisa de asombro y picardía fueron el mejor pago para mi iniciativa. No podía pedir más. Sin demora lo hice entrar y ayudé a despojarlo de sus pesadas ropas hasta que estuvo a mi par.
Allí, en pleno vestíbulo, sin avanzar un paso me arrodillé ante ese púlpito adornado de vellos enroscados. Entrelacé mis manos alrededor de su hermoso miembro y lo besé con ternura primero, y con verdadera devoción segundos más tarde.
Mi boca se convirtió en el canal de mis plegarias, en el cofre de mis deseos, en el túnel de mi placer. Paladar, lengua, labios, dientes… todo se llenaba de él, de su contundencia, de ese trozo de cielo mullido y firme que me invitaba a no abandonarlo jamás.
Mientras succionaba, lamía, mordisqueaba y deglutía, mis manos acariciaban al real homenajeado del día: un par de testículos suaves y fríos, que se tensaban con cada caricia, mientras adentro, la verdadera génesis de la paternidad se alistaba con entusiasmo para salir al encuentro de mi más profunda garganta.
¡Feliz Día del Padre!

sábado, 2 de junio de 2012

Vuelve Karma Sensual

Me llega correo de los organizadores del Concurso de Relatos Eróticos Karma Sensual. 
En esta oportunidad, el tema es "Me desordenas, amor", tomada la consigna del poema erótico de la cubana Carilda Oliver Labra.
Me sorprendo al ver que esta es ya la octava edición de este concurso internacional, en el que tuve la oportunidad de participar y ganar en su tercera edición. Hace 5 años ya!
Aquí les dejo las bases del concurso, para que se animen a "desordenar" su erotismo y participar!
SUERTE!


 Concurso de relatos eróticos Karma Sensual 8
“Me desordenas, amor”


Este concurso fue creado hace 8 años por la escritora italo-argentina Marta Roldán. A partir de este año 2012 la organización del mismo estará a cargo de las escritoras argentinas Graciela Pucci y Cecilia Ortiz y auspiciado por Ediciones Literarte.


BASES

1- Podrán participar autores argentinos y extranjeros de habla hispana, mayores de 18 años, radicados en cualquier lugar del mundo, excepto los miembros del jurado. Pueden participar los ganadores incluidos en antologías “Karma sensual” de años anteriores a esta edición siempre que usen un seudónimo diferente al usado con anterioridad.

2- Los relatos deberán estar escritos en español global, sin modismos territoriales, cumpliendo con un discreto y adecuado nivel erótico literario, no se aceptarán vulgaridades. Quedarán automáticamente descalificadas las obras con  apología de violencia sexual, pornografía, pedofilia o prostitución. Los textos deberán ser originales e inéditos, no haber sido premiados ni estar pendientes de resolución en otros certámenes. El tema de este concurso es “Me desordenas, amor”
3- Cada autor podrá participar con un relato cuya extensión máxima deberá ser de 1200 palabras, a doble espacio, fuente: Arial 12, firmada con seudónimo.
4-  La participación es libre y gratuita.
5- La obra y datos del participante deberán ser enviados por correo electrónico a karmasensual8@gmail.com  de la siguiente manera:
    a) El relato  a concursar, firmado con seudónimo, diagramado en papel A4, con tipografía Arial, tamaño 12, a doble espacio, en un archivo word al que se le pondrá como título OBRA
    b) En otro archivo word al que se titulará AUTOR, los datos personales completos del participante: Apellido y nombre, edad, documento de identidad (copia en jpeg), domicilio completo, teléfono (fijo y celular), correo electrónico, título de la obra, seudónimo y breve curriculum literario (no más de 5 líneas; indispensable para integrar el libro en caso de ser seleccionado)
6- No se tendrán en cuenta las obras que no cumplan con los requisitos especificados en los puntos anteriores
7- Asunto obligatorio del e-mail: Concurso Karma sensual8 + nombre del relato+seudónimo. (por ejemplo, si mi relato se llamara “Me desordenas, amor”, el asunto debe ser: Concurso Karma sensual8 “El vecino de al lado” + el seudónimo)
8- Se establecen los siguientes premios:
            # Publicación de una antología con los 12 relatos ganadores, a cargo  de Ediciones Literarte (la edición será por demanda)
            # Diploma acreditando el premio recibido
            # Participación (opcional) como Jurado Ambulatorio en el concurso Karma Sensual 9 del año 2013, para los tres primeros calificados
            9- El plazo de inscripción cerrará el 30 de Septiembre de 2012
10- El jurado, estará integrado por escritores del ámbito local e internacional, y su fallo será inapelable. El material presentado incorrectamente será descalificado del concurso.
11- El concurso no podrá ser declarado desierto
12- Los resultados se darán a conocer en el mes de Diciembre de 2012.
13- Por el sólo hecho de participar, los concursantes reconocen y declaran que las obras son de su autoría, tomando conocimiento y aceptando las bases y el reglamento del certamen, y el incumplimiento de cualquiera de dichos requisitos invalida su participación.
13- Para consultas: karmasensual8@gmail.com

Me desordeno, amor, me desordeno- Carilda Oliver Labra- Cuba 1922

Me desordeno, amor, me desordeno,
cuando voy en tu boca demorada,
y casi  sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y en mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno

martes, 29 de mayo de 2012

Nubes de domingo

La tarde del domingo, encapotada, espesa y gris, sólo invitaba a permanecer debajo del edredón de plumas, con las piernas entrelazadas, viendo alguna película zonza o desmenuzando el diario.

Yo hacía lo primero, él lo segundo, hasta que un movimiento disfrazado de involuntario, me dejó con la palma de mi mano izquierda posada sobre su miembro inerte y gelatinoso, que invitaba a jugar con él, como con un pequeño bloque de arcilla suave para moldear.

Mi mano se convirtió en experta escultora, y en pocos segundos estaba listo mi capolavoro: un falo romo, gordo y tibio, que fraguaba de inmediato bajo mis dedos.

Mi fijación oral, producida tal vez por haber tomado leche en biberón, por mucho más tiempo del considerado prudente, me llevó automáticamente a medir, a palpar, a admirar con mi cavidad bucal, mi reciente creación escultórica. Perfecta. ¡Toda una obra de arte! Su circunferencial contundencia casi cuarteaba la comisura de mis labios y mi afán de devorar hacía que la esponjosa punta tocara intermitentemente mi campanilla, haciéndola “sonar” emitiendo ecos guturales y rítmicos con cada engullida.

"Sólo quiero jugar", le dije, como anticipándole que no quería que me penetrara por tercera, cuarta vez en lo que iba de mañana. "Yo también", me respondió el, agregando: "súbete acá, yo también quiero jugar"

Las cortinas, totalmente descorridas, dejaban pasar la poca luz de ese mediodía cubierto de nubes bajas y oscuras. Una fina llovizna esmerilaba la ventana. Por un momento pensé parar mi degustación para darle a la escena mayor privacidad, pero después, la remota posibilidad de que algún vecino pudiera vernos en un perfecto "69" me excitó aún más. Tal vez podríamos hacer nuestra labor humanitaria del fin de semana, alegrándole el domingo a alguien más, así que me subí sin demoras sobre mi semental, abriendo bien los muslos para encajar mi pelvis entre su boca y su nariz. 

Comenzamos, como siempre, con besos suaves y lamidas casi tiernas que, más que humedecernos, lo que hicieron fue llenarnos la boca de nuestro jugos, tan conocidos y deliciosos, tan dulces y amargos, tan sedosos y punzantes a la vez.

De pronto, un movimiento inédito me sorprendió: su larga y puntiaguda lengua, esa misma que hace estragos en mi boca, mi paladar y mi garganta con cada beso, hizo un giro extraño, ayudada por labios y dientes. No sabía si era agradable o no; sólo sabía que había sido muy intenso. Soltó y continuó con besos ingenuos sobre mis labios, pero justo cuando empezaba a acostumbrarme a esa cómoda y conocida sensación, arremetió de nuevo. No mordía, pero hincaba; no chupaba, pero fruncía. Ese giro infrecuente producía sobre mi clítoris olas de placer que me hacían tensar las piernas e intentar alejarme de aquel corrientazo. Pero él lo detenía en el momento justo y comenzaba entonces a soplar delicadamente aire tibio dentro de mi vagina, o a acariciarme el culo con sus suaves dedos.

Así jugó conmigo por minutos que me parecieron horas… largas horas de un placer extremo, primitivo y demencial. Yo olvidé mi parte del juego, era imposible pensar en otra cosa que no fuera intentar asimilar esa sensación tan rara, demasiado fuerte para soportarla y al mismo tiempo, demasiado nueva y aguda como para perdérmela. Era como tocar una herida abierta con la yema de un dedo; como si en ese pequeño mordisco en el que lograba desnudar mi semilla y exprimir sus taninos, llegara de un envión a morder el mismísimo centro de mi alma.

Nunca antes me había sentido tan expuesta y dominada por mis propias sensaciones. Nunca más volveré a ser tan suya como en ese glorioso instante en el que mi mente se nubló, al tiempo que el cielo porteño se despejaba.

viernes, 27 de enero de 2012

Reencarnación




Quisiera reencarnar en una mariquita...
Por qué?

Porque hay millones en el mundo y sin embargo, casi nunca vez una
Porque cuando aparece, todos se alegran de verla
Porque es bella y coqueta, y siempre viste a la moda
Porque no hay quien no sonría en su presencia
Porque nunca a nadie se le ocurriría matarla
Porque viste colores de alerta, pero en el fondo es totalmente inofensiva
Porque prácticamente no tiene predadores ni enemigos
Porque se deja admirar y acariciar, pero cuando le da la gana, huye
Porque le gusta tener los pies en la tierra, pero puede VOLAR!!!
Porque a juzgar por las fotos, sabe cómo pasarla muy bien!!




Dato curioso: la mariquita es un coleóptero perteneciente a la súper familia Cucujoidea… sugestivo nombre, no creen?

sábado, 21 de enero de 2012

La Revolución del Porno




Descubrí a Erika Lust hace algunos años y fue para mí como una revelación.

Después de tanto tiempo viendo el prono regular -ese de las mujeres rubias, perfectas y gritonas, de tetas hechas, tacones de plataforma que jamás descalzan y que empiezan a gemir desenfrenadamente desde el primer roce- finalmente entendí qué era lo que no me cuadraba. Y lo entendí gracias a la filmografía de Lust.

Alguien, alguna vez decidió que estos estereotipos eran los que excitaban a los espectadores de filmes porno (en su mayoría, hombres). Cine hecho por hombres y para hombres. Y así como hemos creído a lo largo de la historia miles de mentiras al punto de hacerlas verdades, terminamos creyendo también que ese estilo manido de tener sexo era excitante y sensual.

No fue mi caso, pero podría apostar que muchas mujeres, al ver a esas otras en la pantalla gritar de placer apenas posaban un dedo o una lengua en su vulva, debieron sentir que algo malo pasaba en sus vidas sexuales, que eran frígidas o algo por el estilo. Por otra parte, el genitalismo exacerbado del porno tradicional, descuidó y dejó de lado lo que a las mujeres nos excita más: el juego previo, la sensualidad y el infinito conjunto de accesorios que complementan el ambiente y contribuyen de manera importante a nuestra satisfacción sexual.


Para nuestro beneplácito, Erika Lust rescata todo eso y lo plasma en sus películas. Primero, los actores son gente normal, hombres y mujeres que podrían ser nuestros compañeros de trabajo, nuestra vecina, la cajera del banco. No la Barbie y el Ken. Personas de carne y hueso, bellas con sus imperfecciones y particularidades.Y, más allá de las historias, lo especial de su filmografía está en la forma de narrarlas y, sobre todo, en cómo logra transmitir sensaciones con imágenes. Cuidadísimos primeros planos, juegos de luces y sombras, expresiones de placer real captadas de una manera que nos llega a parecer accidental, aunque ella, seguramente, lo haya planeado todo muy bien.

Lust baja al sexo al nivel del hombre y la mujer común, de la pareja cotidiana, del mundo real, y así, nosotros llegamos a sentir que podríamos –¿por qué no?- ser cualquiera de sus personajes.

Luego de ver una película de Erika, mi siguiente encuentro sexual se transforma en una más de sus escenas. Ya no siento que tengo que gritar como una posesa ni ponerme pestañas postizas y stilettos de charol para sentirme sexy. Por el contrario, empiezo a sentir que todo es sexy, desde mi gemido involuntario hasta la piel erizada de mi hombre cuando lo acaricio; desde mis ojos en blanco en el momento exacto del orgasmo, hasta el chasquido de nuestras caderas sudorosas y enajenadas.

Esta directora sueca (y ex actriz porno) reivindicó a la mujer en el cine porno y por suerte, su labor no ha sido en vano. No sólo por los reconocimientos que ha obtenido a lo largo de los años y el respeto que se ha ganado en una industria totalmente machista. Sino porque nos abrió los ojos para mirar nuestra propia sexualidad como una película porno… y creérnosla… y disfrutarla… y excitarnos con ella tanto o más que con las de mentirita.

Porno para mujeres, la llama su autora… Yo me atrevería a asegurar, que los hombres lo están disfrutando tanto o más que nosotras mismas. Lust…. Chapeau!

Para conocer más de la filmografía de Erika Lust: www.erikalust.com, www.lustfilms.com o agréguenla en el Facebook: www.facebook.com/erikalustbcn.
También les dejo el link del blog "Eros" de El País de España que habla de su última película “Cabaret Desire”.



Nota: Escribo este post en medio de la polémica por la ley S.O.P.A. Si no logramos detenerla, éste y otros millones de blogs y páginas podrían desaparecer en poco tiempo. Si disfrutas de la libertad de leer éste y otros contenido en la web, movilízate y házte sentir. Dile NO a la S.O.P.A!!