domingo, 27 de junio de 2010

Miradas


El cruce constante de sus miradas lo decía todo. No eran necesarias las palabras en este juego. Después de tanto desearlo y fantasearlo, finalmente él le traía el delicioso obsequio de un cuerpo de mujer, un tercero para disfrutar ambos, un nuevo sabor, un nuevo aroma, una nueva textura para deleitar los sentidos.

Sea cual fuere la posición ensayada, la técnica utilizada o las palabras intercambiadas, él siempre la miraba a ella y en esa mirada se decían mil cosas: te amo, te gusta? Me encanta. Gracias! Soy tuyo. Lo sé. Disfruta. Eso hago.

La convidada disfrutaba el ser atendida por sus dos anfitriones, sintiéndose el centro de la escena, cuando en verdad era una actriz invitada que permitió a los protagonistas demostrar al máximo sus destrezas y capacidades. Hembra voluptuosa, complaciente y arriesgada que exacerbó las sensaciones y afianzó los lazos, íntimos, apretados, indisolubles de aquella particular pareja.

Al despedirla en la puerta con un par de besos tibios, él continuó mirando a su hembra, diciéndole mil cosas que no hacía falta verbalizar. Ella simplemente lo tomó de la mano y lo llevó como un niño al lecho, para agradecer su regalo con generosos y magistrales labios…todos.

2 comentarios:

alí dijo...

Solo tuyo, solo para tí, solo, acompñado... Solo para ti como sea!!

Sex shop dijo...

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