domingo, 15 de noviembre de 2009

MUJERES CON TODO


Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que el venezolano es de todo Latinoamérica, el individuo con más mezclas. Tal vez sea por encontrarse nuestro país en la mera entrada del continente, por su rica y diversificada inmigración del siglo pasado, además de estar relativamente cerca –o por lo menos más cerca que otros- de culturas tan distintas a la latina como la de Estados Unidos y Canadá. La cercanía de las islas del Caribe también le ha dado al venezolano ese salero adicional –como si fuera necesario- que nos vuelve tan diversos como interesantes.

El venezolano ama el rock y la balada casi tanto como a la salsa y el merengue. Las emisoras de radio difunden mucha música en inglés, pero también mucha en español y hasta en italiano y todas nos las aprendemos, aunque no entendamos lo que dicen.

El andar de las mujeres venezolanas es ya casi una etiqueta que nos identifica en cualquier parte del mundo: un caminar que lleva en nuestras caderas el son de nuestra música, el calor de nuestra tierra y el sabor de nuestro trópico.

Ni hablar de la comida. En Venezuela no hay estaciones, por lo que podemos y nos gusta comer de todo en cualquier época del año. Comemos y producimos tanto carnes como pescados, frutas de colores y sabores impensables, vegetales generosos, pero también platillos y combinaciones heredadas de otras tierras.

En la época navideña, el plato típico es la Hallaca, una especie de pastel hecho con harina de maíz que encierra un sinfín de ingredientes como res, cerdo y gallinas, aceitunas, alcaparras y uvas pasas, producto de la mezcla de la comida española, con las costumbres de los esclavos e indígenas locales. Una explosión de sabores que rememora a través del paladar nuestros más felices días de infancia y la mejor cocina materna.

En el amor, las venezolanas somos consecuentes con nuestra forma de ser: variada, rica y completa. Enemigas del sexo rápido y monótono, buscamos, auspiciamos y consentimos cualquier destello de creatividad que nos sorprenda y nos invite a conocer nuevas sensaciones. Amamos el reto de sentir más en cada nuevo encuentro y llegar a territorios poco explorados. Somos participativas y entusiastas. Nos gusta recibir placer, pero nos encanta darlo. No damos nada por sentado y cada orgasmo debe ser digno de ser colgado en el cuadro de honor.

A las venezolanas nos gusta el amor dedicado y pasional, enemistado con lo mecánico o lo autómata, con el sexo “de librito”, lo cursi o lo predecible. Sentimos con todos los sentidos y con cada poro de nuestra piel. No tenemos zonas erógenas, porque somos TODA una zona erógena en la que cada centímetro de piel recibe y refleja diversas sensaciones.

Así como con la música y con la comida, en el amor y en el sexo las venezolanas somos “Mujeres con Todo”. El que haya conocido alguna me dará la razón y seguramente la tendrá en el más elevado dintel de sus recuerdos y emociones.

¡Viva Venezuela, Viva la mujer Venezolana!

2 comentarios:

La Negra dijo...

Hermoso planteamiento y muy sentido, muy tuyo!

vanbasten dijo...

VIvan las Venezolanas... las mujeres mas bellas y sensuales del Mundo