domingo, 24 de mayo de 2009

Fiesta en la tina


El agua tibia me relaja y me excita al mismo tiempo. Indefectiblemente y casi sin darme cuenta, siempre acabo jugando con mi cuerpo desnudo y mi mente volando hacia fantasías y recuerdos que me ponen justo donde quiero estar.
Mis manos y mis juguetes son invitados habituales. Me acaricio primero, me manipulo después para acabar en un frenético frote que agita las aguas –todas- generando una corriente incontenible de calor y satisfacción.
Adoro mi tina y todo lo que sucede dentro de ella. Me encanta colocarme boca abajo, quedarme muy quieta sobre mi enorme consolador, sentir mis pezones rozando el agua tibia, mis cabellos goteando y haciendo ondas en el agua jabonosa, mis nalgas tensándose y distendiéndose al compás de mis espasmos y tú espiándome desde la puerta, casi sin respirar, contemplando cómo mi culo redondo baila en leche flotante, con tu pene durísimo entre tu mano, imaginándolo dentro de mí, sabiendo lo que siento, sonriendo al ver mis hermosos orgasmos en solitario. Orgulloso y completo, amo y esclavo de tu mujer.
Esperas todo el tiempo que sea necesario, y justo cuando caigo exhausta, siento tu mano acariciando mi grieta. La fiesta apenas empieza y ha llegado el invitado de honor. El agua se enfría, pero yo me vuelvo a calentar…

3 comentarios:

Lydia dijo...

Seguramente con tu propio calor será suficiente para calentar el agua.

Juank dijo...

mmmmmmm esas bañeras cuanto juego dan siempre :-)

COMANDO dijo...

Esta lectura saca de concentracion
a cualquiera, y no paras de leer hasta que termine.