domingo, 19 de abril de 2009

Estoy, estás...


Estoy…
Como el banco de la plaza en el que nunca te sientas, pero dispuesto a ofrecerte descanso cuando lo desees;
Como el perro callejero que olfatea la basura de tu casa esperando encontrar algo de tu olor;
Como los colores del atardecer, siempre a la misma hora, pero siempre distintos;
Como el farol que alumbra tu calle: nunca lo ves, pero ilumina todas tus madrugadas;
Como el café que tomas en la mañana, tan necesario para arrancar el día;
Estoy: con mi corazón abierto y mis ganas de ti intactas, con mi promesa inquebrantable de amarte con el cuerpo, con la mente y el corazón, con mis ansias perennes de ser mujer a través de ti.

Estás…
Como el pilar donde reposa el dintel de mis deseos;
Como el mejor libro de mi biblioteca, que siempre es bueno volver a leer y que siempre leo de forma diferente;
Como el paisaje azul y rojo que contemplo entre las nubes, sintiendo el calor de tu mano apretando la mía;
Como las notas de un pentagrama mudo, a la espera de una audición;
Como tus huellas en mi alma, en mi casa, en mi colchón;
Estás: con el recuerdo vivo de tus caricias, con el toque suave de tus labios, con la mirada indescifrable de tus ojos en el momento exacto de entregarme tu amor…

3 comentarios:

Erotismo dijo...

se te ve melancólica pero llena de amor... o te leí mal?

Eroti-k-Mente dijo...

Tal cual, amigo... tal cual...

La Negra dijo...

Romántica hasta los tuétanos... Pura poesía!