viernes, 13 de marzo de 2009

Madrugando...


Me gusta despertar antes que tú y contemplarte dormida, profunda y entregada al sueño, al igual que unas horas antes te entregaste profundamente a mí.

Tu torso desnudo, tus nalgas empinadas como pidiendo mi calor. Tu pelo desordenado escondiendo la expresión plácida de tu rostro. Tu piel de porcelana como bañada de rocío.

Casi no aguanto la tentación de cubrirte con mi cuerpo, besar suavemente tus párpados cerrados y abrirme paso poco a poco en tus rincones. Pero debo irme a trabajar, así que despierto de mi ensueño, te arropo con la manta y deshago mi ilusión bajo la ducha fría.

2 comentarios:

el secreto de monalisa dijo...

A mí siempre me ha encantado ver eso, como el hombre duerme plácidamente y tranquilo a mi lado.
Pero a veces no me aguanto, y lo despierto... ;)

Lydia dijo...

Que precioso es ese despertar, en el que observas anhelante, su cuerpo desnudo, más deseado de esa forma y sentirte feliz de estar a su lado...