miércoles, 28 de enero de 2009

Venerable



Puede que sea un sacrilegio. Me arriesgo. Pero lo quiero, lo admiro, lo adoro, lo venero…

Tótem sagrado, pilar que me sostiene, misil que me dispara a la estratosfera de los más inalcanzables placeres.

Lo degusto, lo degluto, lo devoro, me deleito, me demoro… lo disfruto… y él también.

Larguísimos minutos que podrían convertirse en horas. No me canso. Soy una golosa, una glotona o tal vez una gourmet del placer.

Llena mi boca y todos mis rincones, hago míos sus gemidos que me enseñan la ruta a seguir.

Barra de acero hirviente envuelta en pétalos de rosa; vena latente al ritmo de mi danzón; leche salada-dulce-y-amarga que moja de orgasmos mi trajinar.

¿Santa o sacrílega? Poco importa después de haber probado en mis labios un pedazo del cielo.

1 comentario:

La Negra dijo...

Siempre me maravillas con tu forma tan elegante de contar las cosas.

Esta es una más de tus preciosas descripciones! Realmente un poema.

Besos.