
Puede que sea un sacrilegio. Me arriesgo. Pero lo quiero, lo admiro, lo adoro, lo venero…
Tótem sagrado, pilar que me sostiene, misil que me dispara a la estratosfera de los más inalcanzables placeres.
Lo degusto, lo degluto, lo devoro, me deleito, me demoro… lo disfruto… y él también.
Larguísimos minutos que podrían convertirse en horas. No me canso. Soy una golosa, una glotona o tal vez una gourmet del placer.
Llena mi boca y todos mis rincones, hago míos sus gemidos que me enseñan la ruta a seguir.
Barra de acero hirviente envuelta en pétalos de rosa; vena latente al ritmo de mi danzón; leche salada-dulce-y-amarga que moja de orgasmos mi trajinar.
¿Santa o sacrílega? Poco importa después de haber probado en mis labios un pedazo del cielo.




1 comentarios:
Siempre me maravillas con tu forma tan elegante de contar las cosas.
Esta es una más de tus preciosas descripciones! Realmente un poema.
Besos.
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