viernes, 14 de noviembre de 2008

Antes del Gallo Cantar...

La larga noche finalmente daba paso a la luz tenue de la madrugada, aún imperceptible.
El músculo caliente bajo el cobertor comenzaba a despertarse con parsimonia; puntual despertador que siempre se levanta con la primera luz del día y busca aquellas caderas redondas y nalgas firmes que indefectiblemente lo esperan al otro lado de la cama.
Se asía a su cintura primero para luego halarla hasta encajar el mástil duro y perezoso en aquella cueva tibia y húmeda que lo absorbía sin preámbulos ni piedad.
Con el mismo silencio y lentitud conque transcurrió la noche, una batalla se desataba en las medianías de sus cuerpos, justo antes del gallo cantar...

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