viernes, 4 de julio de 2008

Menage à Trois


El tema de los tríos en una relación sexual se está haciendo cada vez más común en todo el mundo. El mítico “Menage à Trois" (o “Threesome” en inglés) que antes estaba reservado exclusivamente a películas porno y literatura “hardcore”, hoy forma parte al menos de las fantasías – expresas o no- de cualquier pareja promedio, sin importar edad, raza, estrato social o creencia política o religiosa.

Si bien no todos se atreven a hablar del tema, es innegable que cada vez más es tratado como algo “normal”, posible o al menos deseable y factible. Sin embargo, esto de tener sexo con dos o más personas a la vez, más que un tema de moda, es una práctica tan añeja como el sexo mismo, encontrando historia y ejemplos en antiquísimas civilizaciones y épocas remotas y hasta en la propia sabia naturaleza.

Quiere decir entonces, que el sexo múltiple, grupal, compartido o como se le quiera llamar, fue en algunas épocas y algunos lugares, algo realmente normal, sin las comillas.

Una amiga relataba hace poco su experiencia en un viaje a China donde pudo presenciar la ceremonia de llegada de una “Laitong” a la remota localidad de Xi’an. La “Laitong” es una joven que, previo acuerdo notariado entre los padres de ambas familias y el pago de una importante dote, se convierte en una especie de “novia” de otra. La joven y su “Laitong” aprenden las artes del amor entre ellas, dirigidas por una vieja matrona, para llegar al matrimonio con cierta experiencia y poder complacer con devoción al futuro cónyuge. Las “Laitong” adquiere una condición de honorabilidad; una vez casadas, tendrán la fortuna de viajar solas un mes por año para visitarse mutuamente y durante su estadía, compartir la cama y los placeres del sexo los tres: las dos “Laitong” y el marido.

Ejemplos como estos, habrán miles en culturas no occidentales y hubo muchas en el occidente pre-románico y románico, como por ejemplo la poligamia, el homosexualismo abierto y otros controvertidos temas.

Es indiscutible que el oscurantismo provocado por tantos años de inquisición cristiana, la falsa moralidad y la errónea interpretación que la sociedad –movida por los preceptos religiosos- le ha dado a diversos tópicos, ha colaborado en mucho a la represión de nuestra sexualidad y a la aproximación tan tangencial y errónea de un tema tan protagónico en la vida de cualquier ser humano.

Cientos de años de manipulación moral y psicológica han hecho mella en nuestra capacidad de ver, entender, aceptar, practicar y disfrutar nuestra sexualidad abiertamente y sin cortapisas. La presión del colectivo y el temor al qué dirán nos cohíbe de hacer y sentir cosas que por milenios fueron prácticas aceptadas sin ningún tipo de censura.

Ahora bien, esa represión prolongada nos ha llevado a la mal interpretar la libertad sexual en nuestros días, acercándola más a los campos del libertinaje, o para decirlo mejor, a la práctica desmedida y desviada de la sexualidad, convirtiéndola entonces nuevamente en un vicio, poniéndole de nuevo las comillas a la palabra “normal”.

Para muestra, bástese con echar una ojeada a la España post franquista, a la Alemania post muro o a tantas otras sociedades luego de una prolongada represión. La imposibilidad de poder disfrutar de algo, hace que los diques se desborden. Eso aplica para temas económicos, políticos, sociales y también sexuales… y el “destape” no trae siempre resultados positivos (drogas, prostitución, corrupción, etc.)

Hablemos -para no ir tan lejos- de nuestra sociedad actual. En los liceos venezolanos es común encontrar chicas adolescentes que tienen novio y novia y los tres comparten una relación que me gustaría saber si con su escasa edad y limitada experiencia son capaces de manejar y entender en su completa y delicada dimensión.

Ahora pareciera haber más bisexuales que heterosexuales, sobre todo entre las mujeres, no sé si por naturaleza o porque éstas se permiten mayores posibilidades de experimentar que los hombres, por razones que sería interesante exponer en futuros temas.

En mi opinión personal, fuimos creados con dos sexos definidos y distintos FÍSICAMENTE, sin embargo creo que lo masculino y lo femenino está incluido GENÉTICAMENTE en cada ser humano. Además, en nuestro “manual de instrucciones” no dice “Úsese sólo con una sola persona de distinto sexo, con una sola a la vez, o de “equis” manera exclusivamente”… Esas indicaciones las puso otro, en algún momento de la historia y aún no logramos cortarnos esa etiqueta que tanto molesta y que ya nada aporta.

Es –si me permiten tan blasfema comparación- como el Mc Pollo de Mc Donalds: siempre estarás comiendo un sándwich de pollo, pero puedes elegir comerlo grill, crispy, picante y con diferentes salsas… ;D

Me encantaría saber qué opinas tú.

3 comentarios:

La Negra dijo...

Pues no había vuelto a visitarte y este artículo me encanta, por la riqueza de su información donde no sólo expones tu punto de vista sino también nos hablas de historia. Ameno e instructivo. Comparto lo que dices acerca de que la sociedad ha reprimido nuestra sexualidad tremendamente. Hubiera sido precioso y genuino descubrir al ritmo de cada quien nuestra sexualidad abiertamente, desde el mismo instante en que naciera en nosotros esa inquietud, pero mi historia es otra. Y no es que me he reprimido del todo, en lo absoluto, pero por supuesto hay varias cosas que sólo han quedado en mi fantasía… y hasta cierto punto no hacerlas las posiciona en esa dimension desconocida que las sigue haciendo apetecibles y quizás posibles algún día. Pero voy sin prisas… porque creo que si decidimos experimentar lo que sea que nos pida el cuerpo, debemos tener una madurez intelectual para luego no reprochárnoslo eternamente. Como tú bien dices, no creo que la adolescencia en su limitada experiencia pueda manejar productivamente algo de ese calibre. La primera vez que me propusieron un menage a trois tenía yo unos 20 años y estuve contemplándolo alrededor de una semana, hasta que al final dije “NO”. Quizás lo definitivo en esa decisión fue pensar que si lo hacía a esa edad, qué me esperaba a los 30? Probablemente si lo hubiera hecho, hoy sería la misma, pero la verdad es que me alegra haber dicho no, y para nada censuro al que lo haga. Cada quien tiene derecho a descubrirse y descubrir el mundo a su antojo e intensidad, pero es una decision individual y muy íntima. Así que amiga, esa es mi opinión. Por cierto, estoy a punto de abrir mi blog por fin!!! y quiero linkearte. Lo apruebas?

Eroti-k-Mente dijo...

Gracias por visitarme de nuevo. Espero lo hagas muchas veces y me lo hagas saber!
No entendí eso de que estás por abrir tu blog. Hablas de otro que no es este?
En todo caso, por supuesto que puedes linkearme... yo encantada!
Igualmente, si escribes sobre algo relacionado al tema de mi blog, házmelo saber que algún comentario hago para que mis lectores te lean también.
Saludos y suerte!

Carlos García Mora dijo...

Permíteme un comentario masculino. Creo que tienes razón en dar a entender que, por lo pronto, el "menage à trois" es más una fantasía y que, por lo pronto, la bisexualidad avanza más. Quisiera agregarte que esto es algo que se piensa y se vive de modo diferente en un hombre o en una mujer. La fantasía en sí misma tiene razones diferentes en uno y en otro. Por el momento me es imposible explicar del todo la fantasía masculina de compartir la relación de su pareja femenina con otro hombre, por ejemplo. Una hipótesis es que psicológicamente tal fantasía hace que el hombre vea a su mujer en su plenitud, no sólo sexualmente sino como mujer que tiene la iniciativa de conducir su vida por ella misma. Eso la engrandece y la hace más atractiva a sus ojos. Por supuesto esto es algo que, al mismo tiempo, se contradice con los celos aunque el hombre sepa controlarlos con madurez. Y no sólo los celos simples, sino la tristeza que puede causarle que ella lo desplace. Eso le exige al hombre un esfuerzo considerable al hombre para equilibrar estos sentimientos, lo cual suelo lograrlo cuando todo ocurre en su fantasía; pero si ésta se lleva a cabo se da una situación más complicada y peligrosa. Depende mucho del grado de importancia que ambos le concedan. Si los dos o uno de ellos le da demasiada, entonces ello puede tener consecuencias emocionales inesperadas. Lo mejor es tomarlo con naturalidad como bien dejas ver en tu artículo. Sin embargo, en nuestras sociedades latinoamericanas eso es algo fácil de decir pero muy difícil, incluso a veces imposible de hacer. Si el hombre pierde control sobre su fantasía e intenta empujar a su mujer a tener al menos una aventura y ella no comparte esa fantasía, eso tendrá consecuencias emocionalmente desagradables para ella y moralmente el hombre se verá afectado. Este es mi punto de vista masculino, el cual estoy seguro que es diferente al femenino. Yo me pregunto si la fantasía del triángulo es más bien de hombres, no de mujeres. Y si acaso sí llega a ser de algunas mujeres, me declaro incapaz de formular incluso una hipótesis de la razón o explicación de esa fantasía. Tu artículo no logra descorrerme el velo. Por lo demás, felicidades por tu bitácora. Hay tanta pornografía grosera y de mal gusto en la Internet, que encontrarse con tu sitio es un verdadero oasis de buen gusto.