viernes, 18 de julio de 2008

EROTISMO MUTILADO

No dejo de asombrarme al ver, en mi paseíllo por los temas eróticos en general, cómo el occidentalismo y la tradición judeo-cristiana han deteriorado expresiones artísticas, tradiciones y creencias de civilizaciones antiquísimas, mutilándolas e incluso desapareciéndolas del todo en algunos casos.
Las dimensiones del poder de la iglesia y sus rígidos preceptos es algo que no puede menospreciarse. La mejor muestra de su fuerza moral y psicológica puede ser medida con la extinción total de muchas manifestaciones que permanecieron por siglos dentro de sólidas sociedades y que luego se perdieron casi por completo.

Tal es el caso del Arte Shunga (浮世絵, Ukiyo-e), un tipo de grabados realizados mediante xilografía o técnica de grabado en madera o, más raramente, como pergaminos pintados que describían posiciones y prácticas sexuales de manera explícita, representando motivos y temas diversos como cortesanas, homosexualidad, heterosexualidad, juventud, vejez, fantasía, altas y bajas clases sociales, etc. La temática del Shunga no sólo trataba los amoríos de los samuráis con famosas cortesanas o jóvenes edokkos, sino que también tenía una relación muy estrecha con la literatura y los sucesos de la época, siendo un reflejo de los gustos y costumbres de esos tiempos; de allí, por ejemplo, la tendencia a la exageración del tamaño de los genitales, el uso de los colores, etc.

La traducción literal del vocablo japonés “shunga” significa “imagen de primavera”; siendo primavera un eufemismo común para las relaciones sexuales. El Arte Shunga convirtió a Japón en uno de los máximos exponentes del arte erótico entre los siglos XVII y XIX (aunque sus orígenes se remontan al siglo XIV). Las pinturas, de carácter explícito, ilustraban los "libros de almohada": pequeños manuales de sexo que eran celosamente guardados en cajas laqueadas, bajo la almohada de los amantes.

La novia del daimyo (soberano feudal) y la del hatamoto (samurai) frecuentemente traía consigo un waraie, una serie de doce imágenes eróticas adosadas junto a sus muebles nupciales. Asimismo tanto para el daimyo como para el hatamoto, se acostumbraba poner un pergamino de shunga en el cofre del yelmo cuando estos encargaban una armadura, representando en este caso, el deseo de la gente por la eterna felicidad. Además de este uso, las piezas Shunga eran consideradas como talismanes contra la muerte entre los samurai y también servían de guía sexual para hijos e hijas de las familias adineradas.

Según Peter Webb, en su libro El Arte Erótico, “Después de la apertura de Japón hacia Occidente en 1853, comienza un largo proceso que acabó con la sexualidad explícita del Shunga. Japón adoptó la moral de la cultura Victoriana, y el Shunga fue declarado, oficialmente, pornográfico. Censura que terminó, lamentablemente, con la más importante escuela de arte erótico de todos los tiempos".

La palabra "pornografía" comienza a emplearse en el siglo XIX para definir toda producción literaria o visual, de contenido sexual, carente de atributos artísticos. Es allí donde se produce la trágica escisión que por designio exclusivo de la moral occidental transformó lo “erótico” en “pornográfico”. Desde entonces y hasta ahora, se ha hecho muy cuesta arriba diferenciar estos dos términos y reconocer la delgada línea que los separa, sobre todo cuando ambos términos están cubiertos por el confuso velo de la censura, de lo prohibido o pecaminoso, lo que hace que algunas mentes facilistas de nuestros tiempos prefieran poner todo en un mismo oscuro y asqueroso saco, sin decantar lo que verdaderamente tiene luz propia dentro del maravilloso mundo del erotismo.

El caso del Arte Shunga es un clarísimo ejemplo de cómo la sexualidad abierta y el derecho de todo mortal de explorarla y ejercerla, ha ido poco a poco convirtiéndose en una práctica oscura, pecaminosa y vergonzosa. Una involución alarmante y contrapuesta a la supuesta “evolución” de los tiempos modernos. Parafraseando al historiador, filósofo, psicólogo y sociólogo francés, Michel Foucault "la historia de la sexualidad debería leerse en primer término como la crónica de una represión creciente".

EL ARTE SHUNGA EN NUESTROS DÍAS


El artista norteamericano(?) Bob Kessel ha reinterpretado y adaptado a nuestros tiempos el Arte Shunga, no sólo en su simplicidad gráfica, sino que carece casi por completo de esa forma explícita de las imágenes japonesas, mostrando sólo lo esencial para que el espectador complete la escena, librándose así de toda culpa que pueda tildarlo de arte pornográfico.

Sus grandes formatos, formas geométricas, vivos colores y gruesas líneas negras le dan un aire “comic” que a mí me parece divertido y fresco. En todo caso un trabajo interesante, que anexo aquí y que pueden observar completamente en el enlace: http://www.bobkessel.com/shunga.htm






Fuentes consultadas:
Wikipedia
http:// el-confeti.blogspot.com
http://groups.msn.com/PedagogiayEducacionSexual/losshunga.msnw
www.bobkessel.com

2 comentarios:

Erotismo dijo...

gran link, el tema es genial, había visto cosas pero hay verdaderas "joyas!"

Marc dijo...

Me gusta tu blog, si te hace un intercambio de links estamos en

http://www.aprendeseduccion.com/